Para qué quiero yo decir, llorar mi pena
si nadie me la va a cortar como un racimo,
y tendrá que ir conmigo como un limo,
como una cruz, como un estigma, una cadena.
Como en un carro que huye de mi propia escena
he puesto en la palabra todo cuanto estimo,
mi sueño y mi dolor, mi vida y me redimo
ya a la sombra vacía y seca de mi verso.
Para un hombre de sombra y luz, para un poeta
el verso es redentor, refugio, fuerte*, meta
Donde descargan de dolor sus arenales.
De tantas cuantas muertes tiene en su camino,
de frente su palabra, a espaldas su destino,
ya la muerte y la vida en lumbre son iguales.
31-3-1977
3-4-1977
*Anotación del 3-8-1978